Si te preguntaste alguna vez o si te preguntás actualmente cuál es la mejor manera de progresar de forma continua, progresiva y efectiva en un instrumento, espero que estas líneas puedan ayudarte.
Primero que nada, quiero aclarar que, no sólo es normal que se nos cruce este tipo de dilemas, sino que es sumamente necesario. Cuestionar nuestros procesos es lo que nos permite mejorarlos.
Trataremos a continuación de tocar una serie de puntos que considero importantes, comenzando con cuestiones más generales como “¿En dónde debo formarme?”, ¿Conservatorio, Instituto, Profes particulares, formación Autodidacta?; para luego continuar con puntos más específicos como: ¿Formato Presencial u Online?. Y si, en este punto ya se podría ir intuyendo “- Acá es donde me vendes un curso Online”. Pero no. Puedes continuar con la lectura tranquilamente ya que nada está más lejos del objetivo del presente artículo. Como egresado de un Conservatorio de Música y como Profesor, puedo enumerar una gran serie de ventajas y desventajas de la formación institucional. Intentaré aquí compartir esa experiencia.
Un día común de cursada, en una charla de pasillo como estudiante, hablaba con un compañero que me preguntó si me encontraba trabajando, a lo que respondí que no en la docencia, pero sí para una compañía como encargado del área de sistemas. Anonadado, insiste: – “Pero pensas dar clases en una escuela, ¿no?”. – No lo sé aún, le respondí con cierto desconcierto. Ya con un rostro de absoluto desconcierto mi compañero me preguntó para qué estudio si no pienso trabajar dando clases. Mi respuesta fue segura y contundente: – Estudio porque amo la Música. El muchacho quedó atónito por mi respuesta, como si esa motivación que a muchos músicos los incentivó a acercarse a inscribirse en la carrera, de alguna manera abandonase a los estudiantes durante el trayecto formativo, algo así como un sueño que abandona la memoria de quien despierta.
Esta anécdota viene a ilustrar un poco dos cosas. La primera, que es la que cruzó por mi mente en aquel entonces; una profunda tristeza por aquel chico que cursaba impulsado por inercia, con total desgano, y que iba decidido a pararse frente a un salón a cubrir un horario vacío y rumbo a generar almas musicales apáticas. La segunda vino a mi mente años más tarde, que es el estrago que puede hacer un profesorado sobre el entusiasmo en muchos casos. Uno pasa a estar tan pendiente de las materias y de los objetivos urgentes provenientes del propio ritmo de cursada,, que pierde de vista lo verdaderamente importante sin la correcta interpretación.
Quiero aclarar que no estoy en contra de la formación institucional, lo que intento manifestar es que es importante trabajar en el entusiasmo que impulsó inicialmente la idea de inscripción. Puedo enumerar algunas estrategias de supervivencia del espíritu para soportar una carrera de Profesorado con el instrumento en alto.
La primera: Las obras propuestas por terceros, los proyectos musicales propuestos por las cátedras, los TPs, etc; no siempre se condicen con los intereses personales y pueden devenir en el agotamiento de espíritu y convertirnos en autómatas que aguardan el final de la carrera como único objetivo. Por este motivo es bueno participar en la mayor medida posible de la elección de obras, proyectos, etc, en conjunto con los Profesores, siempre y cuando, claro; se cuente con la inmensa suerte de estar frente a profesionales abiertos a propuestas. Paralelamente, sobre todo de no coincidir con los gustos en las consignas, se pueden organizar agrupaciones musicales para cubrir proyectos personales. De esta forma se pone en práctica de forma inmediata lo aprendido institucionalmente, pero al servicio de nuestros intereses principales.
Otro gran recurso es el de la grabación y/o generación de contenidos. El punto a favor es que esto puede llevarse a cabo de manera individual, sin necesariamente requerir participación de colegas. Aliento siempre a la idea de compartir música con los demás, tocar con otros nos hace aprender por dos, pero lo comento porque es muy común que el propio ritmo institucional deje sin tiempo a los candidatos del proyecto y estos tarden mucho más en concretarse.
Prestando especial atención al aspecto del entusiasmo, poco argumento me queda en contra del estudio formal en instituciones. Si estudias en un Conservatorio, instituto de formación, etc, o pensas hacerlo y me aceptas una recomendación no solicitada, sería la siguiente: No te quedes sólo con eso. Un Conservatorio tiene la ventaja y la desventaja de contar con un programa específico que encierra los contenidos básicos con los que todo intérprete debería contar. Pero la sed de conocimiento es responsabilidad del estudiante. Por suerte, en la mayoría de los casos, los profesores atienden consultas fuera de programa si uno lo solicita. Me ha ocurrido en materias como Elementos Técnicos de la Música I – IV, que engloban las áreas de Armonía, Morfología y Contrapunto, que en las consignas de trabajos prácticos presentaba dos o tres alternativas de composición para sacar el mayor provecho a la devolución.
Ni que hablar de mis Maestros de Instrumento, Eduardo Frassón, José Luis Nogueira, Hector González y Nicolás Greco entre otros. Reconozco haber sido un verdadero dolor de cabeza y valoro el esfuerzo enorme extra que hicieron para integrar las obras que me permitieron abordar fuera de programas frecuentes de estudio. Me he llevado el mote de “Manija” o similares apodos por parte de Profesores que hoy en día son muy estimados colegas y grandes amigos, pero con justa causa; y en retrospectiva, valió enormemente la pena, al menos para mí.
Sobre la formación con Maestros Particulares:
Considero que es una estrategia sumamente práctica y efectiva dado que, en buenas manos, el estudiante accede a un programa hecho a medida de su expectativa y necesidad. Pudiendo modificar el curso de las temáticas a la necesidad de cada momento de su formación. Esa versatilidad, siempre que el Maestro tenga cintura de seguir el tren, es verdaderamente invaluable y ampliamente superador respecto de un estudio formal institucional en el cual, si se desea ver un contenido específico, tal vez haya que esperar años para tener “aquella materia que lo incluya”.
Si tienes un espíritu inquieto y crítico, ahora te preguntarás “¿Y si es tan superadora la enseñanza particular por qué te formaste en una institución?”
¡Buena pregunta! Primero dejame aclarar que tomé personalmente clases particulares con excelentes Maestros en distintas disciplinas específicas que el Conservatorio tal vez dejó un poquito desatendidas, es por ello que comparto aquí la experiencia, no sólo como profesor, sino también como estudiante. Inclusive tuve la oportunidad de poder tomar clases con excelentes Maestros que sólo impartían clases en instituciones que no eran la que me formó, y esto no me impidió inscribirme para cursar personalmente con ellos, independientemente del formato: Seminario, Talleres, Postítulo, etc; como fueron los casos de Leo Brouwer, Eduardo Fernandez, Miguel de Olaso y Eduardo Isaac, entre muchos otros.
De la formación Autodidacta:
En retrospectiva, y teniendo en cuenta todo lo que he aprendido y sigo aprendiendo, considero que me estaría perdiendo realmente de mucho si no hubiera tenido dicha interacción. No obstante, dándole una vuelta de tuerca al término, y si nos enfocamos en su etimología, del griego: autos (“por sí mismo”) y didaskéin (“enseñar”). Podemos pensar en la figura del “Maestro Interno” que se nutre de toda nuestra vida musical y es, en definitiva, quien nos mantiene despiertos, críticos y nos permite seguir mejorando, incluso sin la guía de un tercero presente todo el tiempo. A esta figura del “Maestro Interno” recién mencionada nos refereriremos en futuros artículos de manera más específica.
En resumen:
Para dar un cierre a este artículo, podríamos concluir que no se trata de encontrar una mejor o peor opción de formación para tomarla de manera específica, sino de tener más y mejores opciones complementarias. Esta plataforma propone nada menos que eso: Una nueva opción de aprendizaje. Pretendo que continues cursando en tu institución si así lo haces, o que lo hagas si no; y que no abandones a tu profesor particular ni lo reemplaces por ésta, ni por ninguna plataforma. Él fue quien te trajo hasta éste punto de tu estudio y además necesita alimentarse como beneficio colateral.
Espero que estas líneas hayan resultado esclarecedoras o al menos hayan invitado a la reflexión sobre la forma que tenemos de enseñar y de aprender. Costumbre que jamás deberíamos desatender. Con la correcta atención, podemos aprender de todo, realmente, de todo. De nuestros Maestros Internos y Externos, de nuestros colegas, de nuestros amigos, de nuestros estudiantes, incluso y sobre todo de nuestro Público/Audiencia.
Y hablando de Aprender: Si tienes alguna consulta, sugerencia o te gustaría que abordemos algún tema específico en esta u otra sección. ¡No dudes en comentar! Con gusto estaré respondiendo y ajustando el contenido en función de tus mensajes.
Muchas gracias y te deseo buena práctica!
Roberto
